¿Cómo hacer que un perro acepte a un gatito?

Consejo 1: Aislar al gatito

Durante los primeros días, incluso las primeras semanas, es muy importante aislar al gatito en una habitación separada para que se familiarice con su nuevo entorno sin que lo apresure un perro potencialmente emprendedor, incluso agresivo. .

Por lo tanto, instala a tu gatito en una habitación (a menudo se elige el baño) con su pequeña cesta, su caja de arena, sus juguetes y sus cuencos de agua y comida.

No dejes que tu perro entre en esta habitación pero déjalo husmear debajo de la puerta: es una cartilla de su primer contacto. Dejar que el perro se acerque a la puerta también permite que el gatito identifique el olor de su futuro compañero de cuarto.

Consejo 2: Respeta las etapas de la reunión

El primer encuentro entre tu nuevo gatito y tu perro no tiene que ser físico. No se trata de dejarlos a los dos en una habitación, sentados sin hacer nada y esperando a ver qué pasa.

Y aunque tu perro siempre ha estado acostumbrado a convivir con otros gatos, no está 100% seguro de recibir a este nuevo individuo con la misma tolerancia. Así que mantente siempre alerta y actúa como si conocieras a un gato por primera vez.

Para hacer esto, debes respetar las etapas del encuentro, primero debe ser olfativo (como se vio en el consejo anterior), luego visual y finalmente físico.

Paso 1: El encuentro olfativo

Por lo tanto, como se vio anteriormente, debe aceptar que su perro venga a oler el olor del nuevo habitante debajo de la puerta. Este paso también es decisivo para el futuro: si tu perro gruñe y tiene el pelo erizado, lo mejor es esperar unos días más antes de pasar al encuentro visual.Por otro lado, si es bastante jovial moviendo la cola y teniendo una actitud de llamada para jugar, entonces puedes pasar al siguiente paso.

También ten cuidado de observar las reacciones de tu gatito. No se trata de someterlo a un encuentro con el que aún permanece escondido debajo de los muebles, “escupiendo” en cuanto el perro se acerca a la puerta.

Además, cuando tu perro no esté en casa, no dudes en sacar a tu gatito para que se familiarice con los olores de toda la casa.

Paso 2: El encuentro visual

Cuando los dos animales parecen bastante serenos y familiarizados con el olor y la "presencia" del otro, entonces puedes pasar al encuentro visual.

Esto permitirá observar las reacciones de las dos especies cara a cara. Pero cuidado, esto no es un encuentro físico, solo un encuentro visual.

Concretamente, abre la puerta de la habitación en la que tu gatito ha estado aislado varios días/semanas, pero no dejes entrar a tu perro. Siéntase libre de instalar una puerta de seguridad para niños, por ejemplo.

El encuentro debe ser breve y positivo, no dudes en darle golosinas a tu perro para que asimile la presencia del gatito a algo positivo.

Paso 3: El encuentro físico

El último paso obviamente sigue siendo la reunión física, pero nunca debes querer comenzar demasiado pronto. Si no lo sientes, ¡espera! Y si crees que estás listo (tanto tú como tus mascotas), ¡pon en práctica los consejos del resto de este artículo!

Consejo n.º 3: Asegure la reunión

Cuando haces el primer encuentro físico entre tu perro y tu nuevo gatito, tienes que estar muy atento. Dado que la primera impresión suele ser la correcta, es importante asegurarse de que esta reunión no se convierta en una experiencia traumática para nadie.

Así que no dudes en ponerle un bozal a tu perro si tienes miedo y no estás seguro de su reacción.También puedes mantenerlo atado al principio para que no vaya demasiado bruscamente hacia el gatito. Lo mejor aquí es que es el gatito el que viene a hacer contacto.

Además, asegurar el encuentro también significa permitir que el gatito pueda refugiarse. Para un gato adulto, preferimos los espacios altos, pero un gatito aún no tiene la habilidad o la agilidad para s altar: por lo tanto, es necesario proporcionarle "escondites" a los que su perro no pueda acceder si es necesario.

Consejo 4: Haz que las reuniones sean positivas

En cada etapa de los encuentros (olfativos, visuales o físicos) lo más importante es convertirlos en momentos agradables para todos. De hecho: distribuye golosinas a tu perro, juega con tu gato, etc.

Además, las reuniones deben ser cortas, no esperes a que uno u otro se emocionen demasiado para volver a poner al gatito en su habitación aislada.

No deberías querer ir demasiado rápido y dejar a los dos animales juntos durante horas por primera vez. Mejor dejarlos juntos unos minutos pero repetir la experiencia regularmente.

Consejo n.º 5: Elija tiempos individuales

Al dar la bienvenida a un nuevo habitante, es muy importante no centrarse solo en él, aunque sea realmente tentador y, en cierto sentido, ¡también importante para crear un vínculo!

En este caso, tu perro debe entender que no se le descuida. De hecho, mantén siempre los rituales de paseos y sesiones de juego que tenías con tu perro antes de la llegada del gatito.

Los perros no son tontos, rápidamente notarán la diferencia entre el "antes" y el "después" de la llegada del gatito si no se los pasea y gasta lo suficiente. Además, un perro que no está lo suficientemente gastado puede adoptar conductas desviadas que pueden perjudicar su buena convivencia con otros animales.

Consejo 6: Respeta los recursos de todos

¡El hecho de que sean compañeros de cuarto no significa que tengan que compartirlo todo! Es muy importante distinguir claramente los recursos (alimento, espacio y contacto) de cada animal que se alberga en tu hogar.

" De hecho, no permita que su perro coma del comedero del gato, y viceversa; Tampoco permitas que tu gatito se ponga en cuclillas en la cama de tu perro y viceversa si tienes un perro pequeño que pueda caber en la cama de tu gato."

Siempre en cuanto a los recursos, es preferible, al principio, que los dos animales coman en habitaciones diferentes. Para el comedero del gato (que suele ser de autoservicio) es recomendable colocarlo en alto, para no tentar demasiado a tu perro.

Consejo 7: ¡Sepa cómo ser paciente!

Tenga en cuenta que un buen entendimiento entre un gato y un perro puede llevar tiempo, a veces varios meses/años. Y también tienes que aceptar que tal vez no sean los mejores amigos.

Lo más importante es que se toleren sin representar un peligro para el otro.

Consejo 8: Reforzar las bases educativas del perro

Por último, para que la convivencia sea lo más armoniosa posible, conviene, incluso antes de la llegada del gatito, reforzar las bases educativas de tu perro.

En este tipo de situaciones, son las indicaciones “te vas” o “para” y “a la cesta” las que te serán más útiles. Te permiten controlar a tu perro y volver a ponerlo en su lugar si es necesario.

No dudes en consultar nuestros artículos especialmente dedicados a estos temas para preparar adecuadamente a tu perro.